Ser un papá soltero

Cada día son más los padres que tienen que afrontar solos la crianza de sus hijos. Al igual que las madres solteras, ellos tienen que asumir el rol de proveedores y encargarse de la casa.

Edgar Escobar ha sido padre soltero en dos oportunidades. A sus 22 años se casó con Antonia, una jovencita de 17, y tuvieron tres hijos varones: Édgar, Mauricio y Alejandro. Vivieron en Cúcuta, luego se fueron a Bucaramanga y pasado un tiempo se radicaron en Bogotá. Pero luego de 13 años de relación, su esposa le dijo que quería dedicarse a estudiar y que se iría a vivir de nuevo con su familia. Entre los dos acordaron que fuera él quien se quedara a cargo de los niños, que para ese entonces tenían 8, 10 y 12 años. Édgar reconoce que al principio fue duro, sobre todo para los niños, que dormían con él en su habitación porque se sentían solos en cuartos separados. Él se encargó de alistarlos todos los días para el colegio, de ayudarles con las tareas y entre los cuatro aprendieron, a punta de experiencia, a hacer las labores domésticas.

 De vez en cuando los niños veían a su madre, pero ella formó un nuevo hogar, lo que terminó por fortalecer el vínculo entre los hijos y su padre. Con el tiempo ellos se graduaron del colegio, luego se hicieron profesionales y se independizaron. Con sus hijos hechos y derechos, Édgar, con más de 50 años, decidió rehacer su vida sentimental. Entonces conoció a María Constanza Ruiz, de 30, con quien se casó, tuvieron a Martín y vivieron juntos por 12 años. Hace cuatro meses María Constanza falleció producto de un cáncer de seno, y una vez más Édgar tuvo que afrontar la paternidad a solas, esta vez con el dolor por la muerte de su esposa.

Experiencias como estas se viven a diario en la actualidad. Ya sea por divorcio, abandono o por viudez, el número de papás solteros con la custodia de sus hijos es cada vez mayor. Este fenómeno está ocurriendo en varios países del mundo, como en Estados Unidos, donde se calcula que hay dos millones de hogares de padres solteros, o en Inglaterra, donde los casos son más de 200.000. En Colombia, a pesar de que no hay cifras oficiales sobre el tema, los sicólogos expertos en familia sí han notado en sus consultorios mayor número de casos como el de Édgar. La sicóloga María Elena López explica que gran parte del aumento de padres solteros se debe a las altas tasas de divorcio. Según ella, muchos de estos ocurren en los primeros cinco años de matrimonio en parejas con niños menores, y de acuerdo con la sicóloga, del total de matrimonios, el 50 por ciento de estos terminan en separación.

Además, López señala que otra razón para este aumento es que hoy día existe un interés de los padres por hacerse cargo del proceso de crianza de sus hijos. Así como en el siglo pasado la idea de la mujer era entrar al mercado laboral, la del hombre de este siglo parece que es asumir más tareas en el hogar. Un ejemplo de lo anterior es el de Pablo Castañeda, un joven de 24 años y padre de Andrea, de 5. Según él, la razón para estar viviendo solo con su hija es ser un buen padre: “Además de asumir los gastos del hogar, quería estar pendiente de las labores de la casa y colaborar con la crianza de Andrea”, cuenta. Pero su esposa, al ver que su marido estaba asumiendo los dos papeles, se despreocupó por el cuidado de la niña y no colaboró con recursos para el hogar. Fue entonces cuando Castañeda decidió llevarse a Andrea a vivir con él. “Socialmente ha existido la idea de que el hombre es el proveedor, y la mujer quien se queda en la casa haciendo las labores domésticas. Pero yo creo que es posible combinar las dos actividades con un poco de esfuerzo”, dice Castañeda.

La vida tanto para las madres como para los padres solteros no es nada fácil, ya que tienen que balancear sus responsabilidades laborales con el cuidado del hogar. Pablo ha tenido que sacar tiempo por las mañanas para alistar a su hija para el jardín, y por las noches llega del trabajo o de la universidad a revisarle las tareas, darle la comida y acostarla a dormir. Además, lee revistas y libros sobre crianza para no dejar escapar ningún detalle. También le tocó aprender a hacer trenzas, a hacer de profesora para jugar con ella al colegio y ayudarle a vestir sus muñecas.

Muchos padres solteros expresan que la crianza de una hija plantea otros retos por cuestiones de género, como le pasó a José Alejandro Forero, padre soltero de dos niñas. Una de las cosas que nunca se imaginó hacer fue acompañar a su hija mayor a la peluquería para depilarse y arreglarse las uñas. También le tocó aprender a

desenredar el pelo y a comprarles ropa. Y en otras ocasiones se ha visto en situaciones que pueden resultar embarazosas. La mayor de sus hijas, por ejemplo, está en plena etapa de la pubertad y por eso Forero ha tenido que prepararse para afrontar temas como la sexualidad o el periodo menstrual. “Procuro hablar mucho con ellas, sobre todo en temas de sexo para que tengan cuidado en caso de que quieran tener novio. Afortunadamente en los colegios también les dan orientación, lo cual es una gran ayuda”, dice. Aún así, reconoce que es difícil y que a veces cuando habla de temas íntimos siente más pena él que ellas, que “son más frescas”.

La sicóloga López señala que en ocasiones las mujeres expresan más sus emociones, lo que favorece la comunicación. Gloria Cajiao, sicóloga clínica y terapeuta, recomienda que para estos casos es mejor no esperar a que las cosas sucedan sino hablar con tiempo y de manera natural y dosificada. “A veces los padres por el afán de conocer todo lo que pasa con sus hijos son bastante invasivos y lo que generan es reticencia”. Lo mejor – dice ella- es aprovechar los momentos cotidianos, como por ejemplo, si están viendo una película y hay una escena de sexo, plantear el tema y hablarlo con naturalidad.

La sicóloga Silvia Lema, de la Universidad del Bosque, explica que cuando una persona asume la crianza de los hijos por sí sola, así sea hombre o mujer, es posible que experimente sentimientos de soledad e incapacidad. De allí la importancia de tener una red de apoyo, bien sea de familiares o amigos. Además, es importante que los niños tengan un referente femenino, y por eso es clave el respaldo de las abuelas o las tías. José Alejandro, por ejemplo, tiene a su lado a su hermana y a su novia, quienes les hablan a las niñas sobre el cambio hormonal por el que están pasando y les dan consejos sobre la mejor forma de afrontar esta etapa.

Quizá por este tipo de situaciones es que muchas veces los padres solteros tienen que cargar con la idea de que las madres son las únicas que saben criar. Así lo ha vivido Mark Radford, quien estuvo casado con una colombiana durante diez años, y con quien tuvo dos niños que hoy tienen 12 y 14. Según él, la mayor estigmatización proviene desde la misma ley, que siempre privilegia a la mujer para que se quede con los hijos a pesar de que haya un convenio entre las partes. “Decir que la madre es quien debe quedarse con los hijos es una idea obsoleta. Hace tiempo que la actividad en el hogar es por mitades”, opina Radford. También critica el poco respaldo por parte de instituciones en Colombia, caso contrario al que se vive en otros países donde ya hay fundaciones para padres solteros.

Lo que está claro en este tema es que el modelo tradicional de familia nuclear ya no es el único. Y aunque siempre será mejor una familia formada por una mamá y un papá, Cajiao dice que ante la ausencia de alguno de los dos, lo importante es que quien quede encargado de los hijos asuma su rol a cabalidad.

Fuente: semana.com

Cómo evitar que la separación de tu pareja afecte a tus hijos

Uno de los episodios más tristes que puede pasar un niño o adolescente en su vida es ser testigos de la separación de sus padres. Se estima que la mayoría de niños logra adaptarse bien al divorcio, pero un 20% a 25% desarrolla síntomas graves. Según expertos, el impacto psicológico del divorcio varía de acuerdo al género y a la edad del menor, siendo los niños de ocho y nueve años los que presentan más ansiedad que los mayores.

Lo más probable es que también lo manifiesten con problemas de bajo rendimiento escolar, cambios negativos en su conducta , autoestima baja , depresión y tristeza, mientras que los adolescentes se sentirán inseguros de poder sostener una relación duradera. Según la doctora Elsa Orlandini, Sicóloga de familia en Miami, Florida, esta situación puede ser más llevadera, pero para ello es importante que la pareja se una y haga el esfuerzo por hacer que el niño no sienta los efectos de esa separación.

 ¿Cómo podemos hacer para que nuestros hijos no sufran cuando hay una separación?

“Es inevitable que nuestros hijos se sientan afectados cuando sucede una cosa así, lo que podemos hacer es minimizarlo, siendo más abiertos y comunicándole las cosas que son apropiadas con las edades que tienen. Por ejemplo, no entrar en detalles del porqué no funciono el matrimonio, pero sí enfatizar en que mamá y papá van a estar siempre pendiente de él”.

¿Qué debemos proyectar a los niños en esas circunstancias?
“Los niños se dan cuenta de las emociones de los padres. Si ven a la mamá o al papá aislados, irritables o llorando, el niño lo va a captar. Lo importante es tratar de proyectar que no está pasando nada para que ellos no perciban que su hogar se está derrumbando”.

¿Qué acciones puede ayudar al niño para no sentirse mal?
“Es demostrarle con los brazos abiertos cuánto los quieren, que la separación no cambiará las cosas y que lo único que va a cambiar son los hábitos y que lo verá siempre”.

¿Y en los adolescentes como puede afectar?
“Afecta de diferentes maneras. El adolescente o pre adolescente experimentará sentimientos conflictivos y en muchos casos se pondrán rebeldes y se sentirán culpables de la situación en su casa.

¿El hecho de que no haya una separación amigable cómo afecta al niño?
“Puede ser que se sientan confundidos. Hay padres que usan a los niños y suelen ponerlos en contra de la madre o viceversa. Aunque los padres ya no se quieran tienen que tratar de tener una buena comunicación por el bien de los hijos.

Las visitas a los hijos debe ser una vez cada quince o todas las semanas. ¿Qué es lo más saludable?
“Depende de si el padre es responsable y cumplirá con verlo todas las semanas. Dejarlos plantados les creará un sentimiento de rechazo y lastimarán su autoestima. Es por eso que es mejor que sea cada quince días”.

Hay niños que viven tres días a la semana con un padre y cuatro con el otro. ¿Es eso negativo en la educación del menor?
“Los padres que optan por este sistema deben hacer todo lo posible para no hacer sentir al menor los cambios en ninguna de las dos casas. La transición entre hogar y hogar debe llevarse a cabo de una manera normal, que todo lo que tiene en la casa de la mamá, también la tenga en la del papá, así no tendrá que andar con una maleta y sentir que se está mudando, porque eso le creará en el futuro inestabilidad.

A continuación ofrecemos algunas recomendaciones importantes que debes tomar en cuenta si estás pasando por este difícil proceso y no sabes cómo actuar:

+ Asegura a tus hijos que ellos no tienen ninguna responsabilidad por el divorcio.
+ Facilita la relación de tu hijo con su padre, siendo flexible en los horarios.
+ No demuestres al niño lo que está sucediendo en casa, evita cualquier episodio de violencia o malas palabras frente a tus hijos.
+ Si tienes discusiones a consecuencia del dinero, no involucre al niño, todo lo contrario, enfatiza de que todo va a estar bien y que van a luchar por su felicidad y lo quieren igual.
+ Llámalo a diario, mantente pendiente de lo que le sucedió en el día.
+ Estimúlalo cuando le mencionan que ha obtenido un logro.
+ Resalta al niño cuántas personas se preocupan por él o ella (abuelo, amigos, profesores) y todos desean que sea feliz.

Fuente: Buenos padres

Tengo novio… ¡con hijos!

Hace nueve años tome la decisión de convivir con mi novio. Era el comienzo de una nueva vida para mí, vida que en algún momento se volvió una tortura. Desde el comienzo de la relación él me confesó que tenía una hija. Yo era joven, soltera, profesional, sin hijos y llena de muchas ilusiones. Siempre estuve dispuesta a tratar a su hija y como tenía muchos primitos pequeños en ese entonces, además de una sobrina, me consideraba una “experta” con los niños.

Las veces que había compartido con la niña me había percatado que era un poco engreída y siempre tenía un tantrum por algo. Una vez nos mudamos juntos los fines de semana que la niña venía de visita se volvieron literalmente una tortura. Desde su llegada monopolizaba la TV, durante ese fin de semana estaba destinada a ver muñequitos casi 24 horas. Las cosas eran como ella decía, cuando ella decía y me tuve que acostumbrar a frases como “cállate”, “tú no eres mi mamá”, “esto es mío”, “esta es la casa de MI papá”… En fin, tengo tantas anécdotas que podría escribir todo un libro.
Si malo era lidiar con la niña, peor fue hacerlo con el papá que para mí tenía el “síndrome de papá divorciado“. Una vez ella llegaba yo me convertía en un cero a la izquierda, mi opinión no valía, era como hacer una pausa en nuestra vida para rendirle pleitesía a su hija. Cuando un día tuve el atrevimiento de cuestionar su comportamiento la contestación fue la siguiente: “ella es mi hija y sólo la veo dos fines de semana al mes. Así que cuando ella este aquí, ella puede hacer lo que quiera”. Traté de plantearle la idea de que a la larga no le hacía un favor a su hija, pero eso de nada sirvió.

Nuestra relación se vio afectada, yo lloraba constantemente y me preguntaba por qué tenía que vivir aguantando esto. Tenía juventud, un buen trabajo, podía valerme por mí misma, pero en mi casa me enseñaron que los problemas hay que enfrentarlos y salir corriendo de allí era actuar como una cobarde. Así que busqué ayuda, fui a terapias y logramos tener una mejor comunicación de pareja, pero sobre todo, él abrió los ojos y se dio cuenta del error que cometía.

Este proceso duró unos años, pero después de nueve años y tres nuevos hijos, las cosas han cambiado mucho, me he sentido de alguna forma victoriosa de haber podido encaminar la relación y sentirme satisfecha con la vida que tengo ahora.

Ahora, si me preguntan qué relación tengo con la niña, que ahora es una adolescente, pues la historia es otra. Después de tantos insultos, tantrums, mentiras -como la vez que me culpó de tirarle la puerta y romperle el labio-, pues decidí que cuando ella estuviera en la casa yo seguiría mi vida como si ella no estuviera. Por ejemplo: Al principio ella monopolizaba la TV, luego decidí que cuando yo quería ver algo simplemente llegaba, decía voy a ver mi programa, y acto seguido cambiaba el canal. Allá iba la niña a dar la queja, pero yo estaba en todo mi derecho y así lo defendía. Antes planificaba actividades para que ella compartiera con mi familia, desde que decidí cambiar de actitud planificaba todo para cuando ella no estuviera y así de cierta forma la fui marginando de mi vida.

No justifico mi actitud y admito que quizás no fue la correcta, pues en vez de tener una relación cordial y saludable con ella, la relación entre nosotras acabó de morir. Me siento afortunada de que en los últimos años viene poco, así que son contadas las veces que tengo que lidiar con ella durante el año.

Recientemente conocí una chica joven, con un novio con una niña y me he sentido identificada con ella. Fuimos a almorzar juntas hace un par de días y me contó situaciones similares a las que yo tuve al principio. Actualmente está separada de él. Mi consejo más sincero fue decirle que si ella realmente estaba dispuesta a luchar que lo hiciera y que se mirara en mi espejo, pero que si de lo contrario podía rehacer su vida por otro lado que optara mejor por otro camino.

Pero como dicen: “en el corazón nadie manda” así que si al igual que mi amiga te encuentras en una situación similar y aún así decides continuar no dejes que al final te suceda como a mí. La verdad me habría gustado tener una mejor relación con mi hijastra, pero no es así. Es por esto que me di a la tarea de buscar qué recomiendan los expertos en el tema y te ofrezco algunos consejos que te pueden servir:

Los adultos deben comprender que de buenas a primeras, los niños pueden rechazar la nueva figura y cuestionar su autoridad. Inconscientemente perciben a la nueva pareja como su oponente.

Hay que estar conscientes además, de que estos cambios pueden causar sufrimiento en los niños y provocarles inseguridad.

Es aconsejable no adoptar el rol de mamá, pues ese lugar ya tiene dueña. Es mejor que la relación se vaya dando poco a poco y que sea el niño quien determine que rol tendrás en su vida.

La educación del niño debe ser determinada por su padre y madre biológicos, pero eso no debe excluir que se le haga cumplir las reglas del hogar con su nueva familia.

No trates de ganarte su cariño comprándolo con objetos materiales.

¡Mucho éxito en tu nueva relación!

Fuente: Buenos padres

Los retos de los padres solteros

Te convertiste en padre y descubriste que los hijos son la mayor alegría de tu vida, pero también entendiste que son el reto más grande que nunca antes hayas enfrentado. Miras alrededor y ves cómo las parejas unen esfuerzos para criar de la mejor manera posible a sus pequeños, pero tú te sientes un poco perdido porque no vives esa misma realidad. Tu historia es distinta: tú eres un padre soltero.

Aunque tu plan de vida no era afrontar la paternidad en solitario, es así como debes hacerlo. Ya sea porque nunca estableciste un hogar con la madre de tus hijos, por haberte divorciado o por haber enviudado, hoy tienes que fungir tu papel de padre sin la presencia y el apoyo de una mujer.

Mucho se habla de los retos que enfrentan las madres solteras con respecto a la crianza y cuidado de los niños, y de lo que deben y pueden hacer para balancear la vida laboral con el cuidado de un hogar. Pero pocas veces se habla de lo que tú necesitas hacer para hacer para afrontar airosamente este desafío, que aunque sin duda es siempre gratificante, puede ser también muy intimidante.
PADRES SOLTEROS QUE VIVEN CON SUS HIJOS

Papá viudo.Naturalmente ésta es una situación difícil que en un principio será muy dolorosa para ti y para tus hijos, y dependiendo de las edades de los chicos, ellos notarán en mayor o menor medida la ausencia de su madre. Pero aunque te resulte casi imposible verlo así, no se trata del fin del mundo. Muchos padres son capaces de criar exitosamente a sus hijos, y tú no tienes por qué ser la excepción.

Fortalece tu nueva estructura familiar
Convéncete a ti mismo -y luego a tus hijos- de que no es una tragedia crecer sin una mamá. El recuerdo de ella siempre podrá reconfortarlos, y será tu tarea mantener vivo ese amor que tú sentiste por ella y que ella sintió por sus pequeños. Atrévete a contarles a tus hijos historias sobre el tiempo que estuvieron en el vientre de su madre, y también anécdotas que les hagan saber que nacieron en un hogar lleno de amor. No te lamentes porque tu esposa no esté con ustedes, porque ese sentimiento no te nutrirá en absoluto. En cambio, cuando tus hijos alcancen alguna meta, puedes hacerles saber que su madre se habría sentido tan orgullosa como tú lo estás de ellos.

Manténte cerca de tus hijos
Son varias las razones por las que los hijos toman a sus madres como confidentes -conviven más tiempo en casa con ellas y el carácter de las mujeres suele ser más dulce que el de los hombres, por ejemplo-, pero a falta de ella, tú debes ocupar ese papel en la familia. Manténte atento siempre a las aficiones e inquietudes de tus hijos, para que sin necesidad de presionarlos, ellos acudan a ti para contarte lo que les pasa día a día y también para pedir tu consejo cuando se sientan confundidos.

Papá divorciado.Cuando una relación termina también existe el dolor, pero el hecho de no perder a un ser querido hace que sea un tanto más sencillo aceptar que la dinámica familiar tiene que sufrir cambios. No te sientas culpable por haber obtenido la custodia de tus hijos, y mejor ocúpate de proveerles un hogar ordenado, sano y lleno de amor.

No te olvides de que mamá existe
En un caso así, y sin importar las razones por las que te hayas separado de tu mujer, es primordial que jamás permitas que tus hijos te escuchen hablar mal de ella. Incluso, debes procurar mantener una buena relación amistosa con ella, para que siempre puedan dialogar y llegar a acuerdos que beneficen a sus hijos. Aunque en un futuro entables una nueva relación de pareja, no pretendas que esta mujer ocupe el lugar de la mamá de tus niños, y nunca dejes de darle a tu ex pareja la importancia que se merece en la vida de tu familia.

Déjate ayuda
Rodéate de gente que te quiera a ti y quiera a los niños. Siempre es bueno contar con alguien que te escuche y te aconseje, y que también pueda enriquecer la vida de tus hijos. Manténte cercano a tus padres y hermanos, porque las visitas de los abuelos y tíos siempre le vendrán muy bien a los chicos. Haz todo lo que esté en tus manos para que tu casa sea un lugar alegre en el que tus hijos se sientan cómodos, felices, y por el cual desarrollen un gran apego.

PADRES SOLTEROS QUE NO VIVEN CON SUS HIJOS

Los papás divorciados que no tienen la custodia de sus hijos muchas veces sufren por la distancia que existe entre ellos y sus pequeños. Perderse detalles de su crecimiento, no poder intervenir en los patrones de educación, no contar con su compañía y cariños diarios, es sin duda difícil. Pero de ti depende que la distancia sea más llevadera y que de poco en poco se note menos.

Busca formas nuevas de mantenerte en contacto con ellos
Envíales tarjetas de cumpleaños, comparte bromas con ellos por e-mail, averigua si puedes sumarte a su cuenta de IM y/o Facebook. Muéstrales fotos de actividades que hagas por tu cuenta, para que ellos también sientan el deseo de compartir sus cosas contigo. Entre más cultives ese lazo, tanto su madre como ellos buscarán la manera de que puedas pasar más tiempo con ellos. Procura asistir a las actividades de su colegio y nunca falles a los compromisos que hagas con ellos.

Haz de tus hijos tu ‘cita’ más importante
En cualquiera de los casos -vivas o no con ellos-, debes aprender a manejar tus actividades para poder dedicarles el tiempo necesario a tus hijos. El dinero que ganas para proveer a tus hijos de todo lo que necesitan, pierde su valor si no tienes tiempo para disfrutar sus frutos en compañía de ellos. Por más prisas o cansancio que tengas DEBES buscar espacios en tu agenda para comer, ver televisión, pasear, platicar y reír con tus hijos. Siempre que puedas, comparte un momento con ellos.

Sigue creciendo como persona
Todo lo que hagas en pro de tu salud física y mental saldrá a la luz cuando estés cerca de tus hijos. No querrás dedicarte sólo al trabajo, porque cuando pases un rato a solas con tus hijos no tendrás mucho de qué platicarles. Además de ser padre eres un hombre que debe relajarse y divertirse. No olvides que tus hijos te ven como un modelo a seguir, así que tus hábitos, pasiones y carácter, siempre serán inspiración para ellos.

Fuente: Buenos padres.

Conociendo a la novia de papá

Cada vez es más común que al separarse los padres se creen nuevas familias, pero no siempre esta novedad resulta fácil de tratar. La paciencia debe de aparecer para convivir con hijos que nos son propios.

Los niños primero deben entender que sus padres ya no vivirán juntos, y en esa etapa adaptarse a los cambios como el que alguno de sus padres tenga una nueva pareja.

Odio, amor, resentimiento, perdón, son sentimientos que se mueven en el corazón de los más pequeños cuando creen que esa intrusa tiene la intención de llenar el lugar que quedó vacante.
Cuando se produce un divorcio, los niños comienzan a vivir una etapa hasta entonces desconocida. Su mundo seguro se tambalea y sus hábitos cambian abruptamente.

Durante la separación los niños tienen la esperanza de que pueda venir una reconciliación, hecho que se derrumba cuando la nueva novia de papá aparece en escena, es la comprobación de que el rompimiento familiar en definitivo por lo que es natural que al principio haya un rechazo hacia la persona que ocupará el puesto de mamá.

La novia también vive un momento complicado, ya que de pronto su vida cambia, su independencia ya no lo es tanto y de repente aparece en el rol de madrastra.

La incomodidad de esta situación es para los niños, para la novia y para el padre. Para todos es una nueva situación para la que no están preparados por lo que los adultos deben ser pacientes y tolerantes ante desplantes y groserías que aparecerán.

La pérdida afectiva que experimentan los hijos al sufrir una separación puede provocar en ellos un sentimiento de rechazo que en algunos casos puede intensificarse con el tiempo.

Cuando parece que la situación no puede ser peor, cuando la nueva pareja se ve superada por tener que lidiar con unos hijos que no la aceptan, la solución parece ser “tener paciencia, querer a esos niños y no intentar ser siempre perfecto”.

Fuente: Buenos padres

Los retos del padre soltero

Te convertiste en padre y descubriste que los hijos son la mayor alegría de tu vida, pero también entendiste que son el reto más grande que nunca antes hayas enfrentado. Miras alrededor y ves cómo las parejas unen esfuerzos para criar de la mejor manera posible a sus pequeños, pero tú te sientes un poco perdido porque no vives esa misma realidad. Tu historia es distinta: tú eres un padre soltero.
Aunque tu plan de vida no era afrontar la paternidad en solitario, es así como debes hacerlo. Ya sea porque nunca estableciste un hogar con la madre de tus hijos, por haberte divorciado o por haber enviudado, hoy tienes que fungir tu papel de padre sin la presencia y el apoyo de una mujer.
Mucho se habla de los retos que enfrentan las madres solteras con respecto a la crianza y cuidado de los niños, y de lo que deben y pueden hacer para balancear la vida laboral con el cuidado de un hogar. Pero pocas veces se habla de lo que tú necesitas hacer para hacer para afrontar airosamente este desafío, que aunque sin duda es siempre gratificante, puede ser también muy intimidante.

PADRES SOLTEROS QUE VIVEN CON SUS HIJOS
Papá viudo. Naturalmente ésta es una situación difícil que en un principio será muy dolorosa para ti y para tus hijos, y dependiendo de las edades de los chicos, ellos notarán en mayor o menor medida la ausencia de su madre. Pero aunque te resulte casi imposible verlo así, no se trata del fin del mundo. Muchos padres son capaces de criar exitosamente a sus hijos, y tú no tienes por qué ser la excepción.
Fortalece tu nueva estructura familiar Convéncete a ti mismo -y luego a tus hijos- de que no es una tragedia crecer sin una mamá. El recuerdo de ella siempre podrá reconfortarlos, y será tu tarea mantener vivo ese amor que tú sentiste por ella y que ella sintió por sus pequeños. Atrévete a contarles a tus hijos historias sobre el tiempo que estuvieron en el vientre de su madre, y también anécdotas que les hagan saber que nacieron en un hogar lleno de amor. No te lamentes porque tu esposa no esté con ustedes, porque ese sentimiento no te nutrirá en absoluto. En cambio, cuando tus hijos alcancen alguna meta, puedes hacerles saber que su madre se habría sentido tan orgullosa como tú lo estás de ellos.
Manténte cerca de tus hijos Son varias las razones por las que los hijos toman a sus madres como confidentes -conviven más tiempo en casa con ellas y el carácter de las mujeres suele ser más dulce que el de los hombres, por ejemplo-, pero a falta de ella, tú debes ocupar ese papel en la familia. Manténte atento siempre a las aficiones e inquietudes de tus hijos, para que sin necesidad de presionarlos, ellos acudan a ti para contarte lo que les pasa día a día y también para pedir tu consejo cuando se sientan confundidos.
Papá divorciado. Cuando una relación termina también existe el dolor, pero el hecho de no perder a un ser querido hace que sea un tanto más sencillo aceptar que la dinámica familiar tiene que sufrir cambios. No te sientas culpable por haber obtenido la custodia de tus hijos, y mejor ocúpate de proveerles un hogar ordenado, sano y lleno de amor.
No te olvides de que mamá existe En un caso así, y sin importar las razones por las que te hayas separado de tu mujer, es primordial que jamás permitas que tus hijos te escuchen hablar mal de ella. Incluso, debes procurar mantener una buena relación amistosa con ella, para que siempre puedan dialogar y llegar a acuerdos que beneficen a sus hijos. Aunque en un futuro entables una nueva relación de pareja, no pretendas que esta mujer ocupe el lugar de la mamá de tus niños, y nunca dejes de darle a tu ex pareja la importancia que se merece en la vida de tu familia.
Déjate ayuda Rodéate de gente que te quiera a ti y quiera a los niños. Siempre es bueno contar con alguien que te escuche y te aconseje, y que también pueda enriquecer la vida de tus hijos. Manténte cercano a tus padres y hermanos, porque las visitas de los abuelos y tíos siempre le vendrán muy bien a los chicos. Haz todo lo que esté en tus manos para que tu casa sea un lugar alegre en el que tus hijos se sientan cómodos, felices, y por el cual desarrollen un gran apego.
PADRES SOLTEROS QUE NO VIVEN CON SUS HIJOS
Los papás divorciados que no tienen la custodia de sus hijos muchas veces sufren por la distancia que existe entre ellos y sus pequeños. Perderse detalles de su crecimiento, no poder intervenir en los patrones de educación, no contar con su compañía y cariños diarios, es sin duda difícil. Pero de ti depende que la distancia sea más llevadera y que de poco en poco se note menos.
Busca formas nuevas de mantenerte en contacto con ellos Envíales tarjetas de cumpleaños, comparte bromas con ellos por e-mail, averigua si puedes sumarte a su cuenta de IM y/o Facebook. Muéstrales fotos de actividades que hagas por tu cuenta, para que ellos también sientan el deseo de compartir sus cosas contigo. Entre más cultives ese lazo, tanto su madre como ellos buscarán la manera de que puedas pasar más tiempo con ellos. Procura asistir a las actividades de su colegio y nunca falles a los compromisos que hagas con ellos.
Haz de tus hijos tu ‘cita’ más importante En cualquiera de los casos -vivas o no con ellos-, debes aprender a manejar tus actividades para poder dedicarles el tiempo necesario a tus hijos. El dinero que ganas para proveer a tus hijos de todo lo que necesitan, pierde su valor si no tienes tiempo para disfrutar sus frutos en compañía de ellos. Por más prisas o cansancio que tengas DEBES buscar espacios en tu agenda para comer, ver televisión, pasear, platicar y reír con tus hijos. Siempre que puedas, comparte un momento con ellos.
Sigue creciendo como persona Todo lo que hagas en pro de tu salud física y mental saldrá a la luz cuando estés cerca de tus hijos. No querrás dedicarte sólo al trabajo, porque cuando pases un rato a solas con tus hijos no tendrás mucho de qué platicarles. Además de ser padre eres un hombre que debe relajarse y divertirse. No olvides que tus hijos te ven como un modelo a seguir, así que tus hábitos, pasiones y carácter, siempre serán inspiración para ellos.