Madres solteras con mayor autoestima

Cuando imaginamos el escenario ideal en el que nos gustaría ser madres, la mayoría de las mujeres nos vislumbramos acompañadas de un hombre que forme parte de la crianza de nuestros hijos. Pero en el mundo real, eso no siempre sucede. Por una u otra razón, muchas mujeres son madres solteras, y afortunadamente, son mamás felices.

De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Humboldt, en Berlín, Alemania, las madres solteras se sienten igual de felices, satisfechas y realizadas, que las mujeres solteras que no tienen hijos. De hecho, su autoestima es más alta, porque en su calidad de madres solteras se sienten más fuertes, trabajadoras, positivas y responsables que aquellas que no son mamás.
El estudio, a cargo de la psicóloga Wiebke Neberich, analizó a un total de 10,000 mujeres solteras. Uno de los resultados que más llamó la atención, es que el 90% de las madres solteras menores de 40 años se consideran a sí mismas grandes trabajadoras, en comparación con el 80% de sus contrapartes sin hijos. La diferencia puede ser mínima, pero el origen de esta percepción es lo más interesante.

Se trata de “madres jóvenes que tienen que hacerse cargo de sus hijos pequeños, por ello tienen más responsabilidad y trabajan más duro que una mujer independiente sin hijos”, señala la autora del estudio.

Otra de las observaciones de la investigadora es que “las madres solteras no solo son más positivas y responsables, sino que también son más flexibles, pues han aprendido a adaptarse a las circunstancias especiales que les ha deparado la vida”.

Fuente: Buenos padres

¿Mamá soltera? 4 consejos para disfrutar la Navidad sin gastar mucho

Cada día me preguntaba si tendría suficiente dinero para gasolina o comida. Cada mes me preocupaba no poder pagar los servicios, el auto o la tarjeta de crédito que nos ayudaba cuando no había dinero suficiente. Y cada año, alrededor de la mitad de noviembre, comenzaba a sentir ansiedad por la obligación de los regalos de Navidad. Sabía que no sería capaz de darle a mi hija todo lo que ella deseaba, que no era mucho cuando era chica, pero nuestra cultura de las fiestas demanda gastar hasta el último centavo en regalos, y cuando los centavos se acaban, está la tarjeta plástica que lo hace todo posible.

Como muchos padres, amaba las mañanas de Navidad, cuando mi hija salía de su cama, despertándome cuando aún estaba oscuro, preguntándose si había llegado Santa Claus. Quería que todo fuera perfecto, algo que parecía imposible para mi pobre presupuesto.

Para combatir a la ansiedad y culpa por algo que era imposible, me enfoqué en lo que sí podía controlar. Las siguientes son ideas y sugerencias que me dieron otras mamás que me ayudaron a hacer de la Navidad mi fiesta favorita del año, sin tener que sentir ansiedad, culpa y sin hacerme de una deuda insuperable.
Conserva la Navidad

El mejor antídoto contra el consumismo de la Navidad con el que nos bombardean, es la Navidad por sí misma. Cada año mi familia celebra el regalo más grande de todos, Jesús –un regalo de sacrificio desinteresado lleno de amor y esperanza. Leemos, cantamos y vemos su historia juntos. Los únicos regalos palpables venían de los Reyes Magos, quienes le ofrecieron todo lo que tenían como agradecimiento y tributo. Cuando esa historia te reconforta, un iPod parece cualquier cosa.

Pero claro, somos humanos, y parte de la Navidad es la cultura de los regalos. Así que a menos que quisiera eliminar esa parte por completo, tenía que ponerme creativa. Y lo hacía, compartiendo.

Comparte la lista

Tengo la bendición de tener una familia grande y amigos maravilloso que aman a mi hija y me ayudan a criarla. Todos ellos son mi gente y muchas veces me preguntan qué es lo que mi hija quiere para Navidad. Aquí es cuando saco la lista y les digo qué es lo que ella quiere. Sus abuelos suelen pedir comprar las cosas más caras. Por supuesto, accedo. No quiero ocupar todo mi crédito. Mucho de él se va con Santa.

Comunícate con el papá

Hay ex esposos que son cooperativos. Si este es el caso, discute qué regalos quieren tus hijos, quién comprará qué y cómo se los darán a los niños. ¿Por qué comprar dos cosas iguales? Ni tu hijo lo necesita así ni hay nadie que pueda costearlo. Trabajen juntos. Esto hará que sea una mejor Navidad.

Sé honesta

Entre más crece mi hija, más honesta y realista puedo ser con ella cuando se trata de dinero. Y aunque no necesitamos abrumarlos con nuestros problemas financiero, es importante enseñarles el límite del dinero. Creamos un presupuesto y ella debe priorizar. ¿Quería un regalo grande o varios pequeños? Ella puede decir lo que realmente quiere y yo puedo dárselo, aunque ella sigue agradeciéndole a Santa, mientras se sienta junto a mí con una gran sonrisa.

Entre más crece mi hija, más se concentra en dar regalos que en recibirlos. La veo disfrutar el darle algo a alguien y alegrarle el día. Es algo hermoso. La Navidad se ha convertido en una oportunidad para enseñarle lo que realmente es importante y cómo enfocarse más en ello.

Fuente: Buenos padres

Los diez compromisos de la madre soltera

La madre soltera tiene toda la capacidad de reconstruir su vida, pero hay varios factores que se lo hacen difícil.

• Sigue pensando en “lo que pudo haber sido y no fue” y eso la retrasa en crearse una nueva vida. No puede asimilar que ya no está el hombre que dijo que la amaba. Tiene que reponerse, a la fuerza, del drama de la decepción y de los sueños rotos, y seguir funcionando.

• Está llena de ira, aunque realmente está llena de miedos.
• El padre de sus hijos no contribuye económicamente o aporta con escasez. No obstante, los gastos de los hijos son iguales o mayores con o sin el padre, y aumentan con la edad. La presión económica de proveer lo que sus hijos necesitan y la preocupación de prever su educación son abrumadoras.

• Al padre no le interesa ver a sus hijos. Aunque en algunos casos el contacto con el padre no favorece al hijo, el niño no lo entiende. La madre soltera tiene entonces la carga emocional de los hijos llorando porque “papi no viene”, creyendo que ellos tienen la culpa de que papi no esté con mami y que no se merecen que papi los quiera. Tal vez hasta tiene que manejar problemas escolares o de conducta de los niños a consecuencia de la crisis emocional.

Madre soltera, para aprender a crearte un mundo nuevo, es importante que te comprometas, no con otras personas, sino contigo misma. Así ni tú podrás interferir en tu camino hacia una vida feliz.

Los 10 compromisos de la madre soltera consigo misma:

1. Reconozco mis miedos, los enfrento y actúo a pesar de ellos, hasta vencerlos.

2. Confío en mí y en mi capacidad. Yo soy una mujer valiosa y llena de talentos, capaz de lograr lo que yo deseo.

3. Me niego a ver la escasez y la pobreza como algo permanente en mi vida.

4. No toleraré proposiciones deshonestas en mi trabajo y en ninguna situación (ni de conocidos o ex amigos en común) por temor a no alimentar a mis hijos. Tampoco toleraré maltrato de mi ex pareja o el padre de mis hijos, ni accederé a tener intimidad con él como chantaje para que pague manutención. Me respeto a mí misma.

5. Nunca veré como limosna lo que pertenece a mis hijos por derecho. Estaré dispuesta a defender ese derecho.

6. Haré planes claros para mi presente y mi futuro. No permitiré que me desvíen de ellos con voces de desaliento ni manipulaciones.

7. Estaré alerta para que mi soledad, mi desesperación, falta de dinero y ansiedades no me lleven a tomar decisiones precipitadas e incorrectas de pareja.
(La primera vez, una se casa solamente por amor. La segunda, hay que agregarle a los criterios de selección lo siguiente: responsabilidad económica, buen trato, respeto, compromiso, colaboración en el hogar y en las metas personales y mutuas, y amor maduro e incondicional).

8. No confundiré a mis hijos relacionándolos con los hombres a quienes estoy en proceso de conocer. No les permitiré a esos hombres que asuman autoridad sobre mis hijos.
(Espera a recuperarte de tu relación anterior antes de involucrarte seriamente con otra pareja. Se recomienda esperar al menos dos años para sanar, evaluar lo anterior para no repetirlo y aclarar lo que quieres para tu vida. Esto no se acostumbra y la mayoría de las mujeres atraen el próximo fracaso).

9. Controlaré y administraré mi dinero y mis finanzas. Aprenderé a hacerlo y no permitiré que nadie lo haga por mí.

10. No me desquitaré con mis hijos las iras que me causen los demás o su papá. Los disfrutaré formando un equipo con ellos.

Cada pequeño triunfo te va a fortalecer para el próximo paso. De los peores momentos, del más profundo dolor y de la decepción saldrá de ti una fuerza arrolladora y decidida a llevarte el mundo por delante. Una madre equilibrada y centrada es lo que necesitan los hijos sin padre.

Incluye a tus hijos en tu plan de vida. Tu éxito con ellos te va a demostrar la gran mujer que eres. Lucha por tus sueños y por los de ellos. Ayúdalos a crecer, educarse, escoger lo que les conviene y ser felices. A la par con esto, cuida de ti, cultiva tus talentos y vence. Constrúyete un mundo nuevo. Ese será tu orgullo, tu triunfo y tu mejor “¿venganza?”.

Fuente: Buenos padres

Las madres solteras tienen mayor autoestima

Cuando imaginamos el escenario ideal en el que nos gustaría ser madres, la mayoría de las mujeres nos vislumbramos acompañadas de un hombre que forme parte de la crianza de nuestros hijos. Pero en el mundo real, eso no siempre sucede. Por una u otra razón, muchas mujeres son madres solteras, y afortunadamente, son mamás felices.
De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Humboldt, en Berlín, Alemania, las madres solteras se sienten igual de felices, satisfechas y realizadas, que las mujeres solteras que no tienen hijos. De hecho, su autoestima es más alta, porque en su calidad de madres solteras se sienten más fuertes, trabajadoras, positivas y responsables que aquellas que no son mamás.

El estudio, a cargo de la psicóloga Wiebke Neberich, analizó a un total de 10,000 mujeres solteras. Uno de los resultados que más llamó la atención, es que el 90% de las madres solteras menores de 40 años se consideran a sí mismas grandes trabajadoras, en comparación con el 80% de sus contrapartes sin hijos. La diferencia puede ser mínima, pero el origen de esta percepción es lo más interesante.
Se trata de “madres jóvenes que tienen que hacerse cargo de sus hijos pequeños, por ello tienen más responsabilidad y trabajan más duro que una mujer independiente sin hijos”, señala la autora del estudio.
Otra de las observaciones de la investigadora es que “las madres solteras no solo son más positivas y responsables, sino que también son más flexibles, pues han aprendido a adaptarse a las circunstancias especiales que les ha deparado la vida”.

Ayudas para madres solteras

Entre las pocas ayudas económicas con las que cuentan las madres solteras figuran la deducción por maternidad o la prestación por hijo a cargo.

Conciliar la vida laboral y familiar resulta harto complicado en cualquier unidad familiar. Sin embargo, para las madres solteras, esta tarea adquiere proporciones hercúleas. El déficit de servicios comunitarios y políticas públicas de apoyo a estas mujeres se ha agravado a consecuencia de los profundos recortes sociales impuestos tras la crisis de deuda europea. La situación no ofrece visos de mejora, a pesar de que el Parlamento Europeo adoptó hace muy poco una resolución por la que urgía a los miembros de la UE a aumentar sus ayudas a las familias monoparentales. Ayudas actuales a madres solteras Tras la supresión el 1 de enero de 2011 del conocido como cheque-bebé (una prestación de 2.500 euros por cada hijo nacido o adoptado), las ayudas con que cuentan las madres solteras se han reducido de forma notable. Apenas hay ayudas específicas para madres solteras, pero pueden beneficiarse de las previstas para las familias, pese a que estas prestaciones son muy inferiores respecto a la media europea. Además, las diferencias cuantitativas y cualitativas de las prestaciones entre distintas comunidades suponen importantes desigualdades. • Deducción por maternidad Es una medida puesta en marcha en enero de 2003, a la que pueden acogerse las mujeres con hijos menores de tres años que trabajen por cuenta ajena o propia, que coticen a la Seguridad Social o Mutualidad y que convivan con los hijos. No hay un límite de ingresos para disfrutar de ella. Puede aplicarse en forma de deducción fiscal (se incluirá en la declaración de la renta y tendrá un importe máximo de 1.200 euros anuales por cada hijo) o bien como paga mensual (un ingreso de 100 euros mensuales por cada hijo) y es compatible con otras prestaciones estatales, autonómicas o locales. La solicitud se puede realizar por correo (modelo 140), por teléfono (901 200 345), en las propias administraciones de la Agencia Tributaria o por Internet. • Prestaciones familiares por hijo a cargo Consiste en una asignación económica que se reconoce por cada hijo a cargo del beneficiario, menor de 18 años o mayor afectado de una discapacidad en grado igual o superior al 65%, así como por los menores en acogimiento familiar, permanente o preadoptivo, siempre que no se supere el límite de ingresos establecido. La ayuda es de 291 euros anuales (24,25 euros mensuales), siempre y cuando los ingresos anuales del beneficiario no rebasen los 11.376,66 euros, más un 15% por cada hijo o menor acogido a cargo a partir del segundo. Cada hijo o menor acogido con una discapacidad igual o superior al 33% da derecho a una asignación de 1.000 euros anuales; si la discapacidad es igual o superior al 65%, la asignación será de 4.171,20 euros; y si es igual o superior al 75%, la asignación será de 6.256,80 euros anuales. • Prestación por nacimiento o adopción Es una ayuda a cargo de la Seguridad Social por nacimiento o adopción, que perciben las familias numerosas, las madres con una discapacidad igual o superior al 65% y las familias monoparentales, donde se encuadran las madres solteras. Persigue cubrir la situación de necesidad o exceso de gasto por la llegada del menor. Consiste en un pago único de 1.000 euros por cada nacimiento o adopción, aunque está supeditada a los ingresos familiares. Es compatible con la prestación por hijo a cargo y se solicita en el Instituto Nacional de la Seguridad Social de la localidad de residencia. • Prestación por maternidad Es el periodo de descanso por maternidad, adopción, acogimiento y tutela, legalmente establecido, al que tienen derecho las madres trabajadoras, ya sea por cuenta ajena o por cuenta propia. En 2011 la Seguridad Social destinó 1.824,1 millones de euros al pago de prestaciones económicas por maternidad, un 0,2% más que en 2010. La cuantía de la prestación por maternidad es equivalente al 100% de la base reguladora y se abona por el INSS durante las 16 semanas de permiso, ampliables en caso de parto múltiple en dos semanas más por cada hijo a partir del segundo. • Ayudas de las administraciones locales y autonómicas Aparte de las ayudas estatales, las comunidades autónomas conceden subvenciones y deducciones fiscales propias para las familias, a las que pueden acogerse en muchos casos las madres solteras. En la web de la Agencia Tributaria pueden consultarse las deducciones específicas de cada región y sus distintos requisitos (por acogimiento, adopción internacional, gastos educativos…).

Las madres solteras en cifras

Las estadísticas muestran una continuada tendencia al alza de este modelo familiar, que ha sido golpeado con especial crudeza por la crisis económica. El 35,5% de los 485.252 niños nacidos en España durante el año 2010 eran hijos de madres no casadas, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un porcentaje que, en 1981, apenas ascendía al 4,4% y, en el año 2000, era del 16,6%. Tanto en España como en Europa, las familias monoparentales están compuestas en más de un 85% por mujeres. Con un incremento exponencial en el número de madres solteras y puesto que el sueldo de las mujeres europeas es, por término medio y según datos de la OCDE, un 20% menor que el de los hombres (un 22% en España), la necesidad de iniciativas de apoyo a este grupo se revela imprescindible.

Derechos de las trabajadoras embarazadas

Las madres trabajadoras cuentan con una serie de derechos y garantías, sobre todo durante el embarazo. El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 52 D, considera la maternidad como no computable a efectos de despido objetivo. También se reconoce el permiso de lactancia, sin que por su solicitud o uso se pueda despedir a la mujer o su salario resulte afectado. Además, se tienen otros derechos laborales durante el embarazo, como el de excedencia, el derecho a la suspensión de contrato por riesgo laboral o la reducción de jornada laboral.

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