Las mujeres ya engañan tanto como los hombres

De acuerdo con un estudio, las mujeres engañan más que en las décadas pasadas. ¿Son “trampas de venganza”? ¿O es que hoy las mujeres son más conscientes de su sexualidad y placer íntimo?

Las mujeres de hoy engañan más que hace algunas décadas. Esto afirma un estudio publicado por Journal of Sexual Behaviour (edición oficial de la Academy of Sexual Behavior). Mientras que en los años ‘80, la brecha entre el porcentaje de hombres y mujeres infieles era enorme (los hombres eran más infieles), este estudio asegura que la brecha hoy casi no existe. En los últimos 5 a 7 años, el comportamiento sexual de las mujeres ha cambiado y ahora engañan más.

El estudio -realizado por Kristen Mark, investigadora de la Universidad de Indiana en los Estados Unidos- compara los porcentajes entre los tramposos de los años ‘90 y los de hoy: entre los primeros, mientras el 25% de los hombres traicionaron alguna vez, sólo el 15% de las mujeres lo habían hecho. Hoy, la realidad es otra.

Hay varios factores que contribuyen, como el dinero (en general los más ricos son más infieles), la salud de las relaciones (la gente con relaciones complicadas tienen mayor probabilidad de hacer trampa), o el acceso a los sitios de citas online (es sencillo conocer nuevas personas y sentir una nueva pasión en su vida).

En cuanto al estudio, Kristen y sus colegas preguntaron a 506 hombres monógamos y a 416 mujeres monógamas sobre la calidad de sus relaciones, desempeño sexual y si habían traicionado a su pareja. La mitad de los participantes estaban casados. Las conclusiones muestran que ambos géneros traicionaron a su pareja actual: el 23% de hombres y el 19% de mujeres tuvieron relaciones sexuales con un “tercero en discordia” y admitieron que podría haber dañado la relación si las parejas los hubieron descubierto.

¿Qué sucedió en este último tiempo para que las mujeres engañen tanto como los hombres? ¿Son “trampas de venganza”? ¿O es que hoy las mujeres son más conscientes de su sexualidad y placer íntimo?

Los dos factores principales influyeron en este cambio: el “empowerment” social de las mujeres y su presencia real en todos los ámbitos de la sociedad, educación y trabajo, así como Internet y la facilidad de acceso a la información y al sexo.

Resulta llamativo que los sitios de citas se convirtieron en el último tiempo en prometedores proyectos empresariales. En las sociedades occidentales, hay menos tiempo y oportunidades de conocer personalmente a otros, y los sitios de citas aumentan las posibilidades de encontrar una nueva pareja o nuevo amante.

Además de los sitios de citas para solteros, los nuevos sitios de citas para gente comprometida o casada son un fenómeno de éxito. Uno de ellos, Secondlove, realizó en España una encuesta y los resultados arrojaron que el 42% de las mujeres mejoró su autoestima y se siente más atractiva después de traicionar a su pareja. Al parecer, las mujeres se sienten más sensuales después de tener una aventura. ¿Significa que no están contentas con su pareja? ¿O es que muchas mujeres creen que tener una aventura puede ser una experiencia extra aunque sean felices con su pareja?

Fuente: http://www.entremujeres.com

 

Infidelidad mental: ¿existe la traición sin sexo?

Fantaseas con una persona que no es tu pareja estable. Te imaginas cómo sería tenerlo cerca, en la intimidad. Pero abres los ojos y a tu lado sigue ese hombre o esa mujer que, desde hace tiempo, comparte contigo alegrías y tristezas. ¿Es infidelidad?

Fantaseas con una persona que no es tu pareja estable. Por un lado, tienes pensamientos recurrentes que incluyen salidas a solas, intimidad, cercanía. Imaginas cómo sería el contacto de tu piel con la del hombre o la mujer que te está desvelando. Albergas dentro de tu alma algo diferente que no permite que te concentres y te dediques a tus actividades como lo hacías anteriormente.

Pero también tienes sentimientos encontrados ya que, en tu casa, la situación no se ha modificado, al menos por fuera. Cuando abres los ojos y vuelves a conectarte con tu realidad, sigue a tu lado aquel ser que te acompaña desde hace tiempo, que comparte contigo alegrías y tristezas, salud y enfermedad, momentos buenos y malos. En fin, la vida, lo real, lo de todos los días.

Sientes el agobio de tener que fingir una sonrisa o un encuentro sexual, mientras por tu cabeza pasan imágenes de lo que sería tener entre tus brazos a quien tanto deseás. ¿Esto es infidelidad?

Para muchas personas es tan sólo una fantasía que no reviste mayor importancia, salvo que la concreten. Si hay contacto íntimo, entonces sí que se consideraría “una metida de cuernos”. Por el contrario, hay personas que se sienten mortificadas por pensar constantemente en otro, de una manera que hace mucho no les pasa con su compañero actual (o no les pasó nunca).

Usa tu propio prisma para decidir si lo que te está sucediendo está provocado por el aburrimiento (en cuyo caso, de ti también depende ponerle una pizca de pimienta a tu relación para que salgan juntos del tedio), por una atracción pasajera (¿quién no ha suspirado por una estrella de cine? Lo mismo puede pasar con un vecino o con un compañero de trabajo, por ejemplo) o si hay algo más y tu vínculo necesita desesperadamente que le prestes atención para dilucidar qué sucede (o qué no sucede) y así tomar medidas que te permitan recuperar la felicidad perdida.

Si sólo se trata de pensamientos y queda enmarcado allí, significaría que nuestra pareja es sólida y estamos ante una atracción que se generó, meramente, por nuestra condición de seres humanos. Como adultos, la observamos y la dejamos pasar porque estamos conscientes de que es lo mejor para nosotros y para quienes nos rodean. Ahora, si el deseo comienza a volverse inmanejable e interfiere en nuestra vida diaria, el problema, lógicamente, es otro y radica en nuestro vínculo de pareja, no en lo que pensamos o sentimos.