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Ser un papá soltero

Cada día son más los padres que tienen que afrontar solos la crianza de sus hijos. Al igual que las madres solteras, ellos tienen que asumir el rol de proveedores y encargarse de la casa.

Edgar Escobar ha sido padre soltero en dos oportunidades. A sus 22 años se casó con Antonia, una jovencita de 17, y tuvieron tres hijos varones: Édgar, Mauricio y Alejandro. Vivieron en Cúcuta, luego se fueron a Bucaramanga y pasado un tiempo se radicaron en Bogotá. Pero luego de 13 años de relación, su esposa le dijo que quería dedicarse a estudiar y que se iría a vivir de nuevo con su familia. Entre los dos acordaron que fuera él quien se quedara a cargo de los niños, que para ese entonces tenían 8, 10 y 12 años. Édgar reconoce que al principio fue duro, sobre todo para los niños, que dormían con él en su habitación porque se sentían solos en cuartos separados. Él se encargó de alistarlos todos los días para el colegio, de ayudarles con las tareas y entre los cuatro aprendieron, a punta de experiencia, a hacer las labores domésticas.

 De vez en cuando los niños veían a su madre, pero ella formó un nuevo hogar, lo que terminó por fortalecer el vínculo entre los hijos y su padre. Con el tiempo ellos se graduaron del colegio, luego se hicieron profesionales y se independizaron. Con sus hijos hechos y derechos, Édgar, con más de 50 años, decidió rehacer su vida sentimental. Entonces conoció a María Constanza Ruiz, de 30, con quien se casó, tuvieron a Martín y vivieron juntos por 12 años. Hace cuatro meses María Constanza falleció producto de un cáncer de seno, y una vez más Édgar tuvo que afrontar la paternidad a solas, esta vez con el dolor por la muerte de su esposa.

Experiencias como estas se viven a diario en la actualidad. Ya sea por divorcio, abandono o por viudez, el número de papás solteros con la custodia de sus hijos es cada vez mayor. Este fenómeno está ocurriendo en varios países del mundo, como en Estados Unidos, donde se calcula que hay dos millones de hogares de padres solteros, o en Inglaterra, donde los casos son más de 200.000. En Colombia, a pesar de que no hay cifras oficiales sobre el tema, los sicólogos expertos en familia sí han notado en sus consultorios mayor número de casos como el de Édgar. La sicóloga María Elena López explica que gran parte del aumento de padres solteros se debe a las altas tasas de divorcio. Según ella, muchos de estos ocurren en los primeros cinco años de matrimonio en parejas con niños menores, y de acuerdo con la sicóloga, del total de matrimonios, el 50 por ciento de estos terminan en separación.

Además, López señala que otra razón para este aumento es que hoy día existe un interés de los padres por hacerse cargo del proceso de crianza de sus hijos. Así como en el siglo pasado la idea de la mujer era entrar al mercado laboral, la del hombre de este siglo parece que es asumir más tareas en el hogar. Un ejemplo de lo anterior es el de Pablo Castañeda, un joven de 24 años y padre de Andrea, de 5. Según él, la razón para estar viviendo solo con su hija es ser un buen padre: “Además de asumir los gastos del hogar, quería estar pendiente de las labores de la casa y colaborar con la crianza de Andrea”, cuenta. Pero su esposa, al ver que su marido estaba asumiendo los dos papeles, se despreocupó por el cuidado de la niña y no colaboró con recursos para el hogar. Fue entonces cuando Castañeda decidió llevarse a Andrea a vivir con él. “Socialmente ha existido la idea de que el hombre es el proveedor, y la mujer quien se queda en la casa haciendo las labores domésticas. Pero yo creo que es posible combinar las dos actividades con un poco de esfuerzo”, dice Castañeda.

La vida tanto para las madres como para los padres solteros no es nada fácil, ya que tienen que balancear sus responsabilidades laborales con el cuidado del hogar. Pablo ha tenido que sacar tiempo por las mañanas para alistar a su hija para el jardín, y por las noches llega del trabajo o de la universidad a revisarle las tareas, darle la comida y acostarla a dormir. Además, lee revistas y libros sobre crianza para no dejar escapar ningún detalle. También le tocó aprender a hacer trenzas, a hacer de profesora para jugar con ella al colegio y ayudarle a vestir sus muñecas.

Muchos padres solteros expresan que la crianza de una hija plantea otros retos por cuestiones de género, como le pasó a José Alejandro Forero, padre soltero de dos niñas. Una de las cosas que nunca se imaginó hacer fue acompañar a su hija mayor a la peluquería para depilarse y arreglarse las uñas. También le tocó aprender a

desenredar el pelo y a comprarles ropa. Y en otras ocasiones se ha visto en situaciones que pueden resultar embarazosas. La mayor de sus hijas, por ejemplo, está en plena etapa de la pubertad y por eso Forero ha tenido que prepararse para afrontar temas como la sexualidad o el periodo menstrual. “Procuro hablar mucho con ellas, sobre todo en temas de sexo para que tengan cuidado en caso de que quieran tener novio. Afortunadamente en los colegios también les dan orientación, lo cual es una gran ayuda”, dice. Aún así, reconoce que es difícil y que a veces cuando habla de temas íntimos siente más pena él que ellas, que “son más frescas”.

La sicóloga López señala que en ocasiones las mujeres expresan más sus emociones, lo que favorece la comunicación. Gloria Cajiao, sicóloga clínica y terapeuta, recomienda que para estos casos es mejor no esperar a que las cosas sucedan sino hablar con tiempo y de manera natural y dosificada. “A veces los padres por el afán de conocer todo lo que pasa con sus hijos son bastante invasivos y lo que generan es reticencia”. Lo mejor – dice ella- es aprovechar los momentos cotidianos, como por ejemplo, si están viendo una película y hay una escena de sexo, plantear el tema y hablarlo con naturalidad.

La sicóloga Silvia Lema, de la Universidad del Bosque, explica que cuando una persona asume la crianza de los hijos por sí sola, así sea hombre o mujer, es posible que experimente sentimientos de soledad e incapacidad. De allí la importancia de tener una red de apoyo, bien sea de familiares o amigos. Además, es importante que los niños tengan un referente femenino, y por eso es clave el respaldo de las abuelas o las tías. José Alejandro, por ejemplo, tiene a su lado a su hermana y a su novia, quienes les hablan a las niñas sobre el cambio hormonal por el que están pasando y les dan consejos sobre la mejor forma de afrontar esta etapa.

Quizá por este tipo de situaciones es que muchas veces los padres solteros tienen que cargar con la idea de que las madres son las únicas que saben criar. Así lo ha vivido Mark Radford, quien estuvo casado con una colombiana durante diez años, y con quien tuvo dos niños que hoy tienen 12 y 14. Según él, la mayor estigmatización proviene desde la misma ley, que siempre privilegia a la mujer para que se quede con los hijos a pesar de que haya un convenio entre las partes. “Decir que la madre es quien debe quedarse con los hijos es una idea obsoleta. Hace tiempo que la actividad en el hogar es por mitades”, opina Radford. También critica el poco respaldo por parte de instituciones en Colombia, caso contrario al que se vive en otros países donde ya hay fundaciones para padres solteros.

Lo que está claro en este tema es que el modelo tradicional de familia nuclear ya no es el único. Y aunque siempre será mejor una familia formada por una mamá y un papá, Cajiao dice que ante la ausencia de alguno de los dos, lo importante es que quien quede encargado de los hijos asuma su rol a cabalidad.

Fuente: semana.com

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